Soy Alex Orellana, Psicólogo Clínico titulado de la Universidad Nacional Andrés Bello, con Licenciatura en Psicología y Magíster en Psicología Clínica con mención en Psicodiagnóstico e Intervenciones Terapéuticas. Mi formación y mi práctica se sostienen en el psicoanálisis, especialmente en la orientación lacaniana, desde donde comprendo que el sufrimiento psíquico no es un fallo ni un déficit, sino una forma en que algo del sujeto intenta hacerse oír.
Durante más de diez años he trabajado en diversos contextos clínicos: centros de salud primaria en zonas rurales y urbanas del sur de Chile, dispositivos comunitarios y mi práctica privada actual en Santiago. Esa trayectoria me ha permitido acompañar a personas con experiencias muy distintas —depresión, ansiedad, crisis vitales, duelos, dificultades relacionales, trastornos de personalidad, ideación suicida, entre otras— y me ha enseñado que cada historia requiere una escucha singular, no un molde diagnóstico.
No parto de un diagnóstico predefinido ni de una lista de síntomas a eliminar. Parto de ti: de lo que traes, de lo que pesa, de lo que insiste. La dirección del trabajo se construye en la transferencia, en ese vínculo particular que se arma entre quien consulta y quien escucha.
Atiendo a adolescentes y adultos, tanto en formato presencial como online. La modalidad, la frecuencia y la duración del proceso se definen caso a caso, según las necesidades y posibilidades de cada persona.
El psicoanálisis no busca normalizar ni corregir; busca abrir un espacio donde cada quien pueda encontrarse con su propio decir, con aquello que a veces se presenta como síntoma, como repetición o como silencio.
Si estás considerando iniciar un proceso terapéutico y sientes que hay algo que insiste, que se repite o que no logra decirse del todo, podemos conversar. Una primera entrevista puede ayudarte a decidir si este es el espacio que necesitas.
Durante más de diez años he trabajado en diversos contextos clínicos: centros de salud primaria en zonas rurales y urbanas del sur de Chile, dispositivos comunitarios y mi práctica privada actual en Santiago. Esa trayectoria me ha permitido acompañar a personas con experiencias muy distintas —depresión, ansiedad, crisis vitales, duelos, dificultades relacionales, trastornos de personalidad, ideación suicida, entre otras— y me ha enseñado que cada historia requiere una escucha singular, no un molde diagnóstico.
Mi forma de trabajar
El espacio terapéutico que ofrezco es, ante todo, un lugar de palabra. Un lugar donde lo que importa no es ajustarse a un protocolo, sino abrir un tiempo y un ritmo propios para que algo pueda decirse. Trabajo con atención a lo que aparece en el discurso y también a lo que se escapa, a las repeticiones que organizan el malestar y a los recursos que muchas veces permanecen invisibles para quien los porta.No parto de un diagnóstico predefinido ni de una lista de síntomas a eliminar. Parto de ti: de lo que traes, de lo que pesa, de lo que insiste. La dirección del trabajo se construye en la transferencia, en ese vínculo particular que se arma entre quien consulta y quien escucha.
Atiendo a adolescentes y adultos, tanto en formato presencial como online. La modalidad, la frecuencia y la duración del proceso se definen caso a caso, según las necesidades y posibilidades de cada persona.
Una perspectiva que va más allá del síntoma
Entiendo la psicología como una práctica crítica. No me interesa adaptar a las personas a un mundo que muchas veces produce malestar, sino acompañarlas a encontrar formas de vivir que tengan más sentido para ellas. Eso implica escuchar sin prejuicios, respetar la singularidad de cada historia y sostener un espacio donde sea posible pensar con más libertad.El psicoanálisis no busca normalizar ni corregir; busca abrir un espacio donde cada quien pueda encontrarse con su propio decir, con aquello que a veces se presenta como síntoma, como repetición o como silencio.
Si estás considerando iniciar un proceso terapéutico y sientes que hay algo que insiste, que se repite o que no logra decirse del todo, podemos conversar. Una primera entrevista puede ayudarte a decidir si este es el espacio que necesitas.